El Castillo de Alcañiz, visita obligada para entusiastas del turismo rural en el Bajo Aragón.

El Castillo de la Orden de Calatrava de Alcañiz es uno de los monumentos más importantes y reconocidos del Bajo Aragón de Teruel. Guardián de la capital de la comarca durante ocho siglos,  Monumento Nacional desde 1925 y visita obligada para todos los entusiastas del turismo rural, el castillo medieval acoge uno de los tesoros más valiosos de todo Aragón: el ciclo de pintura mural gótica con escenas de temática civil. Te invitamos a recorrerlo con nosotros.

Palacio Comendadores. Castillo de Alcañiz. Parador

Palacio Comendadores. Castillo de Alcañiz. Parador

El Castillo-convento de Alcañiz fue erigido en lo alto del cerro de Pui Pinos a finales del siglo XII, tras la donación del rey aragonés Alfonso II a la Orden de Calatrava en 1179 de la primitiva fortaleza, de la propia villa y de un amplio territorio del Bajo Aragón. Los monjes-guerreros instalaron aquí la Encomienda Mayor de la Orden en Aragón, favoreciendo la repoblación cristiana y ayudando a los sucesivos monarcas aragoneses a conquistar el territorio musulmán, principalmente en la zona del Levante.

El visitante puede disfrutar entre sus muros del paso del arte románico, gótico, renacentista y barroco que plasmaron sus creadores a lo largo de los siglos. El recorrido se inicia en la capilla, primera iglesia de Alcañiz dedicada a María Magdalena. En su interior, donde varios paneles explican el origen de la Orden de Calatrava y la historia del castillo, se sitúan los restos del magnífico sepulcro del Comendador Juan de Lanuza, obra en alabastro realizada en el siglo XVI por Damián Forment, uno de los mejores escultores del Renacimiento en Aragón.

“El visitante puede disfrutar entre sus muros del paso del arte románico, gótico, renacentista y barroco que plasmaron sus creadores a lo largo de los siglos”

Ya en el atrio de la capilla, ante nuestros ojos, empieza el impresionante ciclo de pintura mural gótica: la escena de “los tres vivos y los tres muertos”, una batalla entre musulmanes y cristianos, la última cena, la Crucifixión o el Juicio Final sirvieron desde mediados del siglo XIII para “educar” a los fieles en la doctrina cristiana. Un mensaje claro y directo a través de la línea y el color.
El recorrido sigue en el pequeño claustro, un espacio formado por cuatro crujías con arcos apuntados que se dedicó casi exclusivamente a lugar de enterramiento. Sin embargo, resultan interesantes las pinturas del muro este, como las que representan a San Miguel arcángel y a la Virgen de la Leche.

Claustro Castillo de Alcañiz. Parador

Claustro Castillo de Alcañiz. Parador

“Ya en el atrio de la capilla, ante nuestros ojos, empieza el impresionante ciclo de pintura mural gótica: la escena de “los tres vivos y los tres muertos”, una batalla entre musulmanes y cristianos, la última cena, la Crucifixión o el Juicio Final sirvieron desde mediados del siglo XIII para “educar” a los fieles en la doctrina cristiana. Un mensaje claro y directo a través de la línea y el color”

Nos queda acceder a la Torre del Homenaje, punto culminante de la visita. En su primera planta, tras atravesar la puerta, levantamos la vista para descubrir el ciclo de pinturas de temática civil, en la que se narran hechos históricos que acaecieron durante el reinado de Jaime I “el Conquistador”, casi un siglo antes de que el artista o taller los dejara aquí plasmados para siempre. En el muro sur vemos la conquista de una ciudad, probablemente Villena, en la que activamente participan los calatravos de Alcañiz. En el centro del arco diafragma, se representa el abrazo entre los dos monarcas más importantes del momento: Jaime I de Aragón y Alfonso X “El Sabio” de Castilla. Pero sin duda, la escena más importante de todo el conjunto es la que representa la conquista de Valencia, con el rey aragonés a punto de entrar en la ciudad a caballo y acompañado de otros nobles que le acompañaron en esta empresa.

Conquista Valencia. Jaime I. Castillo de Alcañiz. Parador

Conquista de Valencia. Jaime I. Castillo de Alcañiz. Parador

“Nos queda acceder a la Torre del Homenaje, punto culminante de la visita. En su primera planta, tras atravesar la puerta, levantamos la vista para descubrir el ciclo de pinturas de temática civil, en la que se narran hechos históricos que acaecieron durante el reinado de Jaime I “el Conquistador”

Aún quedan sorpresas pictóricas que podemos apreciar además en esta sala: un menologio o calendario medieval con representaciones de tareas agrícolas en el intradós del segundo arco, el castillo “del amor” con las damas dolientes, el “baile” del salvaje y la doncella, y la reproducción de “la rueda de la fortuna”.

Arcos pinturas torre Castillo de Alcañiz. Parador

Arcos pinturas torre Castillo de Alcañiz. Parador

“Aún quedan sorpresas pictóricas que podemos apreciar además en esta sala: un menologio o calendario medieval con representaciones de tareas agrícolas en el intradós del segundo arco, el castillo “del amor” con las damas dolientes, el “baile” del salvaje y la doncella, y la reproducción de “la rueda de la fortuna”

Acaba aquí el ciclo de pintura mural. No obstante, el castillo nos ofrece la posibilidad de admirar el gran palacio barroco (actual Parador Nacional) levantado en el siglo XVIII por Felipe V en la zona sur, pasear por su patio ajardinado interior o divisar el amplio paisaje del Bajo Aragón desde sus múltiples miradores.

Torre Homenaje. Castillo Alcañiz. Parador

Torre Homenaje. Castillo Alcañiz. Parador

Así es el Castillo Calatravo de Alcañiz, un lugar de obligada visita para los entusiastas del turismo rural y para todos aquellos que quieren conocer nuestro rico legado histórico y patrimonial.

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